Tras recibir un taller de monitoreo comunitario impartido en Ensenada, integrantes de Mujeres con Alas ya aplican lo aprendido en su territorio, donde identificaron y protegieron un nido de chorlo pico grueso.
En Pronatura Noroeste creemos que la conservación cobra sentido cuando nace desde las comunidades, por eso celebramos que el grupo Mujeres con Alas ya esté aplicando lo aprendido en el Taller de Monitoreo Comunitario que les impartimos en Ensenada.
El taller, de dos días, reunió a seis participantes —tres grupos de Mujeres con Alas, personal de la CONANP y equipo de Pronatura Noroeste— con el objetivo de brindar herramientas para identificar, monitorear y resguardar nidos de especies de aves que anidan en playas como el el chorlo nevado (Anarhynchus nivosus) y el chorlo pico grueso (Anarhynchus wilsonia).
“Ambos tienen comportamientos muy similares, temporadas similares, entonces se complementa el monitoreo del chorlo nevado con la del chorlo pico grueso”, explicó Samantha Soleno Montes, integrante de Pronatura Noroeste quien impartió el taller y lidera los monitoreos en la Bahía Todos Santos.
Se les explicó cómo se toman los datos, cómo se buscan los nidos, cómo se protegen, para que lo empiecen a aplicar en las playas de Bahía de los Ángeles en Baja California.
“Del chorlo nevado no hay registros de anidamiento allá, pero en caso de que no encontraran, está el chorlo pico grueso, que también es un ave de importancia, pero que de ahí de Bahía de los Ángeles se tienen pocos datos”, subrayó Samantha.
Durante la capacitación combinamos teoría y práctica, desde reconocer comportamientos, rastros y temporalidades, hasta el uso de técnicas de protección como excluidores y señalética.
En campo, recorrimos playas de Ensenada como El Ciprés y la Lengüeta Arenosa del Estero de Punta Banda, donde las participantes no solo observaron nidos activos, sino que también realizaron ejercicios de monitoreo. Incluso lograron identificar un nido con tres huevos siguiendo huellas en la arena, una experiencia clave para replicar en su comunidad.
El impacto fue inmediato. Al regresar a Bahía de los Ángeles, las mujeres realizaron su propio monitoreo y encontraron un nido de chorlo pico grueso.
“Me pareció muy bonito que sí mostraran interés y que inmediatamente desde que regresaron a Bahía de los Ángeles fueron a hacer el monitoreo y protegieron el nido, porque me dicen que también tienen varias amenazas. Se nota que sí tomaron nota de muchas cosas y las están aplicando allá. Es muy bonito ver cómo se están involucrando tan rápido”, comentó.
El chorlo nevado y el chorlo pico grueso enfrentan serias amenazas, ya que anidan en la playa, donde están expuestos a amenazas como perros y gatos, tanto ferales como domésticos; turismo desordenado, vehículos, y afectaciones a las dunas, por lo que este hallazgo en Bahía de los Ángeles es relevante, ya que existen pocos registros de anidación en la zona.
El monitoreo comunitario permite precisamente entender qué amenazas existen en cada sitio y tomar decisiones informadas, desde instalar excluidores hasta promover campañas de educación ambiental. Cada acción puede marcar la diferencia en el éxito reproductivo de las aves.
Además, el proceso ya está generando cambios en la relación de las personas con su entorno. En Ensenada, por ejemplo, hemos observado que visitantes frecuentes comienzan a respetar más las zonas de anidación, usan correa con sus mascotas y comparten esta información con otras personas.
Así como Mujeres con Alas, tú puedes sumarte a la protección de nuestras aves playeras respetando las zonas de anidación, manteniendo a tus mascotas con correa, no transitando en vehículos por la playa y compartiendo información.