Impulsamos la conservación de los recursos pesqueros y el ecosistema marino-costero fortaleciendo capacidades comunitarias y mecanismos de manejo participativo para la sostenibilidad pesquera
En Pronatura Noroeste impulsamos acciones para fortalecer la pesca sostenible y la conservación marina en el corredor Boca del Álamo–Punta Pescadero, en Baja California Sur, donde recientemente fue establecida una red de Zonas de Refugio Pesquero Parcial que busca proteger ecosistemas marino-costeros, recuperar especies de alto valor comercial y fortalecer el bienestar de las comunidades pesqueras.
Este corredor, ubicado en el Golfo de California, abarca alrededor de 18 kilómetros de la costa sudoriental de BCS,desde la comunidad de Boca del Álamo hasta Punta Pescadero, aquí confluyen varias comunidades donde habitan poco menos de 600 personas que dependen, en gran medida, de la pesca como actividad primaria.
La iniciativa surgió desde las propias comunidades pesqueras, que desde hace más de cinco años se acercaron a Legacy Works Group, con quienes trabajaron en busca de alternativas para recuperar sus recursos marinos ante la disminución de las capturas.
“Hace más de cinco años se acercó la comunidad buscando alternativas que pudieran implementar para rescatar su actividad primaria que es la pesca”, explicó Norma Sánchez Reyes, especialista en Gobernanza de Pronatura Noroeste.
Un modelo para recuperar las pesquerías
Las Zonas de Refugio Pesquero son instrumentos de manejo participativo orientados al aprovechamiento sustentable de los recursos pesqueros, el repoblamiento de especies y la conservación de los ecosistemas marinos.
En este caso, la red está conformada por tres Zonas de Refugio Pesquero Parcial permanentes que protegerán cerca de 14 mil hectáreas marinas durante un periodo inicial de cinco años.
A diferencia de una restricción total, este esquema permite continuar con la actividad pesquera mediante artes de pesca selectivas, como línea de mano y anzuelo, mientras limita prácticas de alto impacto ambiental como redes de enmalle o arrastres.
“Las zonas de refugio buscan, entre otras cosas, que haya un ordenamiento de la actividad pesquera y salvaguardar zonas de crianza de especies, sobre todo de especies que son de alto valor comercial, como los pargos, los huachinangos y los jureles”, señaló Sánchez Reyes.
La principal pesquería del corredor es la de escama, donde el huachinango representa la especie más importante por su valor económico y volumen de producción. Tan solo esta especie aporta el 64% del volumen total de captura y más del 80% del valor económico de la región, según estadísticas oficiales.
Sin embargo, las comunidades comenzaron a identificar señales de alerta. Después de alcanzar un máximo histórico de 94 toneladas de huachinango en 2017, las capturas mostraron una tendencia negativa que llevó a registrar apenas 11 toneladas en 2023.
Entre las principales amenazas detectadas se encuentran la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, así como el ingreso de barcos camaroneros provenientes de otros estados que realizan arrastres dentro de la región.
“Porque de Sonora y Sinaloa sí entran barcos camaroneros que hacen arrastres dentro de la región”, explicó Sánchez Reyes.
Trabajo comunitario y fortalecimiento local
El proceso de establecimiento de esta red de refugios pesqueros ha sido acompañado por el fortalecimiento de capacidades locales que Pronatura Noroeste ha impulsado junto a Legacy Works Group.
Como parte de este trabajo realizamos una caracterización pesquera para conocer las principales especies, artes de pesca, cooperativas, embarcaciones y dinámicas económicas presentes en el corredor, además de un mapeo de actores comunitarios vinculados directa o indirectamente con la actividad pesquera.
Asimismo, acompañamos el fortalecimiento del comité comunitario de zonas de refugio pesquero, que trabaja en procesos de organización interna, reglamento, toma participativa de decisiones y planificación de actividades.
Otra de las líneas prioritarias ha sido la vigilancia comunitaria, que incluye la capacitación para llevar a cabo recorridos, documentar irregularidades y fortalecer los mecanismos de denuncia ante las autoridades, además del conocimiento del uso de tecnología para apoyar acciones de monitoreo y vigilancia en zonas de difícil acceso.
“Estas 3 líneas: la capacitación para el monitoreo pesquero, el fortalecimiento de la gobernanza comunitaria para la toma de decisiones sobre las acciones a realizar en la zona de refugio pesquero y la capacitación para realizar acciones de vigilancia comunitaria, son las cosas que Pronatura Noroeste ha venido a fortalecer durante el proceso de instalación de las zonas de refugio”, destacó Norma Sánchez.
Conservación marina con visión de largo plazo
Este esfuerzo ha sido posible gracias al respaldo del Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza y Builders Initiative Foundation, aliados que han permitido fortalecer el trabajo comunitario y las acciones de conservación marina en la región.
“Este es un proceso de impulso comunitario. Las comunidades son las que, dentro de todas las herramientas que encontraron, decidieron apostar por una red de zonas de refugio y el fin es el ordenamiento pesquero, salvaguardar zonas de crianza de especies de valor comercial y tener pesquerías sostenibles”, subrayó.
Durante los próximos años, el monitoreo permitirá evaluar si las zonas de refugio contribuyen a mejorar la productividad pesquera y la salud de los ecosistemas. A partir de esos resultados, las comunidades podrán decidir de manera participativa si mantienen, amplían o ajustan los polígonos de protección.
Desde Pronatura Noroeste reafirmamos nuestro compromiso con la conservación marina, el fortalecimiento de las comunidades costeras y la construcción de pesquerías sostenibles para el futuro del Golfo de California.