Con talleres, recorridos, avistamiento de ballena gris en la Laguna San Ignacio y un festival comunitario, conmemoramos dos décadas de conservación de este territorio de Baja California Sur
En Pronatura Noroeste conmemoramos el 20 aniversario de la firma de contratos para las servidumbres ecológicas del Ejido Luis Echeverría Álvarez con una serie de actividades comunitarias, educativas y de campo que reunieron a organizaciones aliadas y habitantes de la región.
Este aniversario representa dos décadas desde la firma de los contratos de conservación que, desde 2005, protegen más de 56 mil hectáreas alrededor de la Laguna San Ignacio.
“El objetivo fue festejar que se cumplieron 20 años de la firma de estos contratos, que eran principalmente para proteger las tierras que rodean en la laguna San Ignacio”, explicó Daniela López Acosta, directora de Operación de Pronatura Noroeste.
Acercamos la conservación a las nuevas generaciones
Como parte de la conmemoración, impulsamos talleres en escuelas de primaria, telesecundaria y telebachillerato sobre servicios ambientales, monitoreo y herramientas legales de conservación.
Además, compartimos un video sobre el trabajo realizado en la comunidad durante estos 20 años donde se habló sobre cómo inició el proyecto y qué es lo que se conserva.
Con los estudiantes realizamos un collage y poema donde ellos plasmaban qué les gusta de su comunidad, qué especies habitan en su región, qué le quisieran decir a los demás sobre su comunidad y qué les preocupa.
En estas actividades contamos con el trabajo de Lizz Gonzalez Moreno, quien es nuestra coordinadora de Educación para la Conservación, con el apoyo de los jóvenes Samantha Soleno Montes, Vani Álvarez Argumedo, Ivanna Cachu Carrillo y Silvio Ramos González.
“Se hicieron actividades donde se llevó algunos de los alumnos a campo, a ver vegetación, a explicarles cómo se monitorean aves, por ejemplo, y hubo una actividad de avistamiento de ballena gris, que es la principal actividad turística que se realiza en San Ignacio, en la temporada de noviembre a abril de cada año”, compartió López Acosta.
Destacó que uno de los objetivos de estas servidumbres ecológicas es proteger la tierra para que se conserve el mar que es el hogar de la ballena gris, los manglares y el ganso de collar.
Festival y asamblea para compartir, reconocer y proyectar el futuro
La directora de Operación de Pronatura Noroeste detalló que el festejo incluyó un festival comunitario en el que participaron organizaciones como Costa Salvaje, Umbela, Kilómetro 1, NAWAL, CAOS, así como instituciones como Conafor y representantes de la Reserva de la Biósfera El Vizcaíno, junto con mujeres y artesanas de la comunidad.
Desde Pronatura Noroeste compartimos nuestro trabajo en conservación de tierras, servicios ambientales y pesca sustentable, además de presentar la campaña “Por un mar libre de plásticos”, donde las y los asistentes transformaron residuos en objetos útiles mediante procesos de reciclaje.
“Se llevó una prensa en la que pones plástico triturado y lo funde. Tiene unos moldes en los que este plástico triturado lo transformamos en peines. Cada uno de los participantes pudieron hacer su propio peine de plástico triturado”, indicó.
En esta actividad contamos con la colaboración de NAWAL y Kilómetro 1, lo cual abre importantes oportunidades para avanzar hacia una economía circular en la comunidad.
A través de este esfuerzo, buscamos impulsar la generación de ingresos para las artesanas locales, al mismo tiempo que contribuimos a la reducción de residuos.
Asimismo, reconocemos y agradecemos su apoyo al facilitarnos la prensa y brindarnos la capacitación necesaria para llevar a cabo este proceso.
También se presentó la obra “Guardianes de la Naturaleza”, a cargo del grupo CAOS, una puesta en escena con títeres tipo muppets: Ensatina, una salamandra nativa de la Sierra San Pedro; y Terribilis, una rana dardo del amazonas, para destacar de manera divertida la relevancia ecológica del sitio y abordar el problema de los residuos, promoviendo su manejo y disposición adecuada.
Como cierre, llevamos a cabo una asamblea ejidal abierta, en la que presentamos la historia de las servidumbres ecológicas, su evolución y los resultados alcanzados en estos 20 años.
“Se les recordó a las personas que firmaron los contratos el motivo de por qué los firmaron, cuándo los firmaron y cuáles fueron los acuerdos”, dijo, “y a las personas que no firmaron, pero que estaban visitando la asamblea, se les contó en qué consistía todo esto de las servidumbres y todo lo que se ha hecho en el sitio”.
A dos décadas de su creación, este modelo es testimonio vivo de que la conservación puede construirse desde la comunidad, con beneficios ambientales, sociales y económicos para sus habitantes.
El reto que tenemos es fortalecer este camino con las nuevas generaciones, para asegurar que esta visión de largo plazo siga guiando el desarrollo de Laguna San Ignacio.