Como parte de nuestra alianza con la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, seis estudiantes realizaron su servicio social en proyectos de conservación que integran ciencia, tecnología, educación ambiental y trabajo con comunidades
Las aulas son solo el punto de partida, pero la conservación también se aprende en el territorio , enfrentando desafíos reales, conociendo y colaborando con las comunidades que dependen de los recursos naturales.
Durante ocho semanas, estudiantes de distintas disciplinas se integraron al trabajo de Pronatura Noroeste, donde aplicaron sus conocimientos al colaborar con nuestro equipo en proyectos estratégicos para la conservación del Golfo de California.
Esta experiencia les permite aplicar los conocimientos adquiridos en sus diferentes áreas de formación para enfrentar retos mediante investigación, análisis de información, trabajo de campo y comunicación comunitaria, al tiempo que conocen de cerca la complejidad de los desafíos socioambientales de nuestra región.
Daniela Sánchez Matías, estudiante de Pedagogía, y Clarisa Hurtado Chaurand, de Diseño de Productos y Experiencias, participaron en el proyecto “Bocetar con sentido”, donde colaboraron en el diseño de materiales didácticos, contenidos de divulgación, aplicaciones digitales y recursos pedagógicos que fortalecen la apropiación social de nuestros proyectos de conservación.
Su trabajo apoyó la comunicación de las nuevas zonas de refugio pesquero del corredor Boca del Álamo-Punta Pescadero, el espacio de aprendizaje del Eco Parque de la Juventud y las acciones de divulgación científica para el proyecto Investigación en la Cuenca de Los Planes. Además, diseñaron señalética y materiales educativos construidos a partir de las necesidades identificadas durante las visitas a comunidades y recorridos de campo.
Por su parte, Yael Román Maya Díaz y Miguel Ángel Álvarez Hernández, estudiantes de Ingeniería en Tecnologías de Cómputo y Telecomunicaciones, participaron en el proyecto “Sistematización de datos pesqueros e índice de legalidad en el Golfo de California”, enfocado en fortalecer la gestión de información pesquera y los procesos de vigilancia comunitaria.
Sus actividades incluyeron el diagnóstico y la sistematización de bases de datos, el análisis de información, la documentación de procesos y el desarrollo de propuestas tecnológicas que hacen más eficiente la toma de decisiones para el manejo sustentable de los recursos marinos.
En otro de los proyectos, Nadia Santos Jiménez, estudiante de Literatura Latinoamericana, y Hanna Ruíz Guerrero, de la Licenciatura en Comunicación, colaboraron en las acciones para la conservación del chorlito nevado, una especie que anida en las playas de Ensenada y cuya población enfrenta diversas amenazas. Desde sus disciplinas desarrollaron materiales lúdicos y de divulgación, como infografías, un cuento, una canción y otros recursos que acercan a distintos públicos a la historia natural y la importancia de conservar esta ave.
Además, apoyaron actividades de educación ambiental mediante recorridos de observación de aves y pláticas dirigidas a 358 estudiantes, promoviendo el conocimiento sobre el chorlito nevado y otras aves playeras. Su participación también incluyó trabajo de campo en monitoreos, jornadas de anillamiento y la implementación de un modelo para proteger nidos frente a la elevación del nivel del mar, integrando la comunicación y la divulgación con acciones directas de conservación.
Más allá de las herramientas desarrolladas, los proyectos incluyeron trabajo directo con comunidades, permitiendo que las y los estudiantes comprendieran las problemáticas del territorio, colaborando con equipos interdisciplinarios y sumando esfuerzos con otras organizaciones para construir soluciones que articulen participación comunitaria, conocimiento científico y conservación.
Para Pronatura Noroeste, esta colaboración representa una oportunidad para fortalecer la formación de nuevas generaciones de profesionistas desde una perspectiva humanista, comprometidos con su entorno, al tiempo que incorporamos nuevas perspectivas, conocimientos y capacidades que enriquecen nuestro trabajo.
La participación de estudiantes en nuestros proyectos impulsa el intercambio de conocimientos, promueve la innovación y contribuye a construir soluciones colaborativas para los desafíos ambientales que enfrenta el país.
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