Llevamos nuestra experiencia de educación ambiental a la conferencia internacional de la NAAEE, donde intercambiamos metodologías para conectar a las comunidades con la naturaleza de sus territorios.
Conocer la naturaleza que nos rodea es el primer paso para aprender a cuidarla. En Pronatura Noroeste impulsamos experiencias de educación ambiental que acercan a las comunidades al conocimiento de su biodiversidad y promueven una convivencia más segura y respetuosa con la fauna silvestre.
Esta visión nos llevó a participar en la 55.ª Conferencia Anual de la Asociación Norteamericana de Educación Ambiental (NAAEE), celebrada en Portland, Oregón, Estados Unidos, donde compartimos nuestra experiencia educativa con comunidades rurales de la Cuenca de Los Planes, en Baja California Sur.
José Fernando Hernández Valencia, Técnico en Sitio, participó junto con Araceli Vargas, de Ecology Project International (EPI), y Jennifer Cirillo, de Shelburne Farms, en la sesión From Place to Action: Learning Across Communities in Mexico & Vermont, con el respaldo de Innovaciones Alumbra.
La presentación retomó la guía metodológica Aprendiendo localmente, transformando globalmente, basada en un enfoque educativo que parte de las experiencias y conocimientos de las comunidades para comprender su entorno, investigar problemas ambientales y construir posibles soluciones.
“El aprendizaje basado en el lugar parte de las experiencias, los conocimientos y la relación que las personas tienen con su comunidad. A partir de ahí, buscamos que el aprendizaje tenga sentido, fortalezca el vínculo con el lugar y motive a las personas a participar en su cuidado”, explicó Hernández Valencia.
Aprender a convivir con la biodiversidad
En la Cuenca de Los Planes hemos desarrollado actividades educativas sobre especies que suelen provocar miedo o rechazo, como las serpientes de cascabel y las chinches piedreras, que forman parte del entorno de las comunidades.
A través de sesiones que combinan los conocimientos locales con información científica, acercamos a niñas, niños y personas adultas a la biología y comportamiento de estas especies, así como a las precauciones necesarias para evitar riesgos.
Con las serpientes de cascabel, por ejemplo, promovemos una convivencia segura que permita proteger tanto a las personas como a los animales. En el caso de las chinches piedreras, abordamos su identificación y las medidas preventivas ante el riesgo de transmisión de la enfermedad de Chagas.
“Durante algunas sesiones observamos que personas adultas que inicialmente reaccionaban con miedo comenzaron a hacer preguntas y a reconocer otras maneras de responder ante estos animales”, compartió nuestro Técnico en Sitio.
Estas experiencias, considero, muestran cómo la educación ambiental puede ayudar a tomar decisiones informadas para cuidar la biodiversidad y proteger a las comunidades, aunque todavía es necesario dar seguimiento a los participantes para evaluar sus efectos a largo plazo.
Compartimos experiencias para fortalecer la conservación
Nuestra participación en la NAAEE permitió intercambiar experiencias con organizaciones de México y Estados Unidos, conocer otras metodologías y reflexionar sobre cómo fortalecer el trabajo educativo que realizamos en Baja California Sur.
“Una reflexión que considero especialmente útil es que, como educadores, debemos resistir la tentación de decir desde el principio cuál es el problema y qué deberían hacer los participantes para resolverlo”, señaló Hernández Valencia.
Este intercambio también abrió posibilidades para compartir materiales, mejorar nuestras actividades y fortalecer el seguimiento de los aprendizajes, siempre considerando las características y necesidades de cada comunidad.
En Pronatura Noroeste creemos que la conservación comienza cuando las personas conocen su entorno, comprenden sus desafíos y descubren cómo pueden contribuir a su cuidado.
Te invitamos a conocer la biodiversidad de tu comunidad, compartir tus conocimientos y sumarte a su protección.