En colaboración con la comunidad indígena Cucapah El Mayor y la Alianza Revive el Río Colorado, avanzamos en la restauración de 1.5 kilómetros de ribera y preparamos la reforestación con árboles nativos
En el río Hardy, el río secundario del río Colorado y navegable en Baja California, estamos trabajando de la mano con la comunidad indígena Cucapah El Mayor y la Alianza Revive el Río Colorado en la recuperación de espacios que durante años permanecieron cubiertos por vegetación no nativa.
Hemos avanzado en la limpieza de 1.5 kilómetros de ribera para preparar el terreno donde buscamos recuperar los bosques de álamos y sauces que alguna vez formaron parte de este paisaje.
El trabajo representa un avance para la restauración de este ecosistema, afectado por la disminución del agua, la salinidad del suelo y la proliferación de especies no nativas como el carrizo y el pino salado.
También abre nuevas oportunidades para fortalecer la relación de la comunidad Cucapah con un territorio del que dependen su historia, sus tradiciones y parte de sus actividades productivas.
Para los Cucapah, cuyo nombre significa “gente del río”, conservar este espacio tiene un significado que va más allá de la recuperación ambiental. El río forma parte de su identidad y ha sido, durante generaciones, una fuente de alimento y sustento.
“Más que nada es un patrimonio porque tenemos ascendencia de pescadores”, explicó Sergio Francisco Ceceña Sáez, jefe tribal por usos y costumbres de la comunidad indígena Cucapah El Mayor.
Sin embargo, las condiciones del río han cambiado. Sergio subrayó que la producción pesquera ha disminuido considerablemente, mientras que la falta de agua y la salinidad de la tierra han limitado las posibilidades de cultivo y las oportunidades de subsistencia de las familias.
La comunidad Cucapah, protagonista de la restauración
Desde 2023 mantenemos una relación de colaboración con la comunidad indígena Cucapah El Mayor. Como parte de este acercamiento, en octubre de 2025 iniciamos una etapa de trabajo comunitario para mejorar las condiciones de la margen derecha del río Hardy.
Entre 25 y 30 integrantes de la comunidad participan en cinco grupos comunitarios, organizados de acuerdo con sus propias formas de trabajo. Con machetes, azadones y palas, han retirado manualmente vegetación invasora en una franja aproximada de cinco metros de ancho a lo largo de 1.5 kilómetros de ribera.
“En 2024 no había frentes de río con acceso a la vista, era puro carrizo y el carrizo era de 3 o 4 metros de altura”, recordó Yuli Dimas Granillo, especialista en involucramiento comunitario de Pronatura Noroeste.
Hoy, los resultados de ese esfuerzo son visibles. En zonas anteriormente cubiertas por vegetación densa, la limpieza ha permitido despejar espacios junto al río y preparar las condiciones para las siguientes acciones de restauración.
“La comunidad ha estado trabajando, echándole ganas y aquí está la prueba. Todo lo que se mira atrás de mí estaba enmontado de carrizo, tule. Ahora desde la carretera se puede ver esta zona”, compartió Sergio Ceceña.
Este proceso ha sido posible gracias a una colaboración que reconoce la organización comunitaria, sus usos y costumbres y la visión que sus integrantes tienen sobre el futuro del río.
Preparamos el regreso de los álamos y sauces
Con los primeros trabajos de limpieza realizados, avanzamos hacia la segunda etapa, que es la reforestación de cinco hectáreas con especies nativas, principalmente álamos y sauces.
La selección de estos árboles responde tanto a las características naturales de la región, como a los intereses expresados por la comunidad durante los talleres de planeación participativa.
Para Sergio Ceceña, recuperar estos árboles significa acercarse al paisaje que conocieron las generaciones anteriores.
“En mi cabeza tengo el cómo era antes. Estaba con sus árboles que son sauce, álamo, considerablemente gigantes. (Queremos) que por la orilla del río se mire completamente toda la zona repoblada por los árboles naturales de aquellos años”, expresó.
En Pronatura Noroeste aprovecharemos la experiencia adquirida en otros sitios de restauración del río Colorado, como Miguel Alemán y Janitzio, para acompañar a la comunidad en la preparación del terreno, la instalación de sistemas de riego y el mantenimiento de los árboles.
La participación comunitaria seguirá siendo fundamental. Buscamos que las personas que habitan junto al río Hardy cuenten con las herramientas y capacidades necesarias para cuidar los espacios reforestados a largo plazo.
Además de recuperar la vegetación ribereña, este esfuerzo busca favorecer las condiciones del hábitat para la biodiversidad y contribuir a que la comunidad vuelva a contar con árboles nativos vinculados con sus prácticas culturales y la elaboración de artesanías.
Un río que también conserva la memoria de su gente
El río Hardy sigue siendo un espacio de encuentro para la comunidad Cucapah. Sus riberas reciben a familias que salen a caminar por las tardes y a personas que mantienen vivas sus tradiciones, incluido el canto en lengua Cucapah.
También es un lugar frecuentado por aves residentes y migratorias, como pelícanos y águilas pescadoras, que encuentran en este entorno un espacio para alimentarse y descansar.
La recuperación de sus riberas representa, por ello, una oportunidad para mejorar las condiciones ambientales y fortalecer el vínculo de la comunidad con su territorio.
“Están notando el cambio, porque son muy de venir por las tardes a caminar, algunos vienen y practican el canto Cucapah, y hay muy buenas vistas (opiniones) de lo que se está haciendo y de lo que se está visualizando a futuro”, manifestó.
La comunidad indígena Cucapah El Mayor, en Colaboración con Pronatura Noroeste y la Alianza Revive el Río Colorado, seguiremos sumando capacidades para que la restauración del río Hardy avance de la limpieza de sus riberas hacia la recuperación de sus bosques nativos para consolidar un río limpio, sano y en mejor estado para el beneficio de la misma comunidad.
Conoce cómo trabajamos junto con las comunidades para restaurar el río Hardy y recuperar los ecosistemas que sostienen la biodiversidad y la vida de quienes habitan sus riberas.