En septiembre de 2023, un grupo de amigas en Hermosillo, Sonora, decidió reunirse para mirar hacia el cielo. Con binoculares en mano, guías de aves y mucha curiosidad, nació el colectivo Pajareras del Desierto, integrado únicamente por mujeres que encontraron en el avistamiento de aves una forma de convivencia y defensa del medio ambiente.
“Nos convocaron Mariana Martínez e Ivana Tautimez, y desde entonces no hemos parado de salir a pajarear”, recuerda Daniela Castro, integrante del colectivo. La primera experiencia ocurrió en el Cerro del Bachoco, pero después vinieron recorridos en parques urbanos, lagunas, humedales y hasta en Bahía de Kino.
El colectivo no solo observa aves, también registra datos en plataformas científicas como eBird y Merlin, que permiten construir mapas globales de distribución de especies. Esta información es valiosa para investigadores, pues ayuda a detectar cambios en la biodiversidad y en los ecosistemas.
En una de sus salidas más recientes, en colaboración con Pronatura Noroeste, visitaron las lagunas de oxidación de Hermosillo, un sitio que a primera vista parece un basurero, pero que para las aves funciona como un oasis. Allí lograron identificar alrededor de 30 especies, entre ellas garzas, patos mexicanos y playeros difíciles de distinguir incluso para expertos.
Juan Roberto Báez Montoya, colaborador de Pronatura Noroeste, explica que estos humedales artificiales se han convertido en refugio clave para aves migratorias que cruzan el desierto sonorense.
“A pesar de su origen, cumplen una función ecológica importante. Es un espacio que demuestra salud ambiental y que debería reconocerse por su valor ecosistémico”, asegura.
Las lagunas de oxidación, parte del Corredor Verde Río Sonora-Hermosillo
Los humedales que se crearon en las lagunas de oxidación forman parte del proyecto Corredor Verde Río Sonora-Hermosillo, impulsado por distintas organizaciones civiles –entre ellas Pronatura Noroeste– junto con Hermosillo Cómo Vamos.
La propuesta no es solo plantar árboles o limpiar un parque, es construir un corredor verde que conecte todo el río Sonora con la ciudad y su campo.
El proyecto consiste en convertir el cauce del río Sonora en un eje ambiental, social y económico. Con el Corredor Verde se proponen soluciones basadas en la conservación, como:
- Reforestar zonas áridas
- Captar agua de lluvia
- Rehabilitar suelos
- Conectar espacios ya existentes como La Sauceda, el cerro de la Cementera, las Lagunas de Santa Gabriela o El Cárcamo.
Las integrantes de Pajareras del Desierto han documentado problemas ambientales durante sus observaciones, como agua turbia, basura, contaminación auditiva por motocicletas y presión inmobiliaria en los alrededores. Además, enfrentan retos de seguridad al recorrer zonas aisladas, donde la presencia de perros ferales o personas desconocidas genera inquietud.
“Aun así, seguimos saliendo, porque lo que más nos motiva es el gusto por estar en contacto con la naturaleza y compartir entre mujeres”, explica Daniela.
Pajareras del Desierto, un colectivo diverso
El grupo de Pajareras del Desierto está formado por diversos perfiles, hay biólogas, estudiantes, sociólogas, periodistas, madres de familia y trabajadoras de distintas áreas. Todas tienen en común la pasión por aprender y por cuidar el entorno.
Su labor muestra cómo la ciencia no es exclusiva de los laboratorios: también puede hacerse desde la ciudadanía con observación, registro y colaboración. Al mismo tiempo, ponen sobre la mesa la necesidad de articular esfuerzos entre sociedad civil y gobierno para conservar los pocos espacios verdes de Hermosillo.
“Lo que necesitamos es sumar: jornadas de limpieza, mejorar la calidad del agua, evitar basura y ruidos que espanten a las aves”, dice Daniela.
Este colectivo ha podido identificar problemáticas de alto impacto, como contaminación, deforestación y crecimiento inmoderado de proyectos inmobiliarios que provocan islas de calor cada vez más graves.
“Hay mucho trabajo por hacer, tanto como jornadas de limpieza hasta ver qué se pudiera mejorar la calidad de los sitios, sobre todo del agua, que regularmente está sucia y afecta a las aves”, dice Daniela.
Parte del trabajo de las Pajareras del Desierto es la promoción del cuidado y conservación del medio ambiente, formando comunidades de niñas y niños observadores, así como mujeres y hombres adultos que se convirtieron en agentes de limpieza y reforestación en la periferia de la ciudad.
Las Pajareras del Desierto ya son un referente en la ciudad de Hermosillo. Su trabajo evidencia la importancia de las aves como indicadores de la salud ambiental y como puente entre la recreación y la conservación.