Más allá del laboratorio. Mujeres de nuestro equipo hacen ciencia desde la conservación

La ciencia también ocurre en el campo, en las aulas y en el diálogo con las comunidades. Conoce la historia de nuestras colaboradoras Paola y Samantha

En Pronatura Noroeste sabemos que la ciencia no solo se construye entre batas blancas y laboratorios, también ocurre en playas, esteros, comunidades y aulas, cuando alguien observa con atención, hace preguntas y decide compartir el conocimiento para cuidar nuestros ecosistemas y su biodiversidad. 

En el marco del Día Mundial de la Mujer y la Niña en la Ciencia, este 11 de febrero, compartimos las historias de Samantha Soleno Montes y Paola Murrieta, integrantes de nuestro equipo de Educación para la Conservación, coordinado por Lizz González Moreno.

La ONU destaca que, a nivel global, las cifras muestran que aunque más mujeres acceden a la educación superior, solo 35% de las personas tituladas en ciencias son mujeres y apenas 31.1% de quienes se dedican a la investigación científica. En campos emergentes como la inteligencia artificial, la participación femenina es aún menor. 

Pero Samantha y Paola son un testimonio de que la ciencia también se hace desde la educación ambiental que se realiza en las playas, en las aulas y en las comunidades.

Observar para entender y proteger

Samantha, bióloga por la Universidad Autónoma de Baja California y originaria de Tijuana, comenzó como nuestra voluntaria en 2023. Hoy se desempeña como técnica de campo y participa en monitoreos de aves playeras, como el chorlo nevado, además de campañas de educación ambiental en escuelas y espacios públicos.

“Parte de lo que es la ciencia es observar con detalle el entorno, el comportamiento, eso es algo que he tomado mucho de esta parte, que debes estar consciente de observar los pequeños detalles”, explicó.

Seguir el comportamiento de aves pequeñas y frágiles en zonas altamente transitadas revela lo delicados que son los ecosistemas. Un recuerdo la marcó especialmente cuando participaba en un monitoreo de chorlo nevado en las playas de Ensenada: aprovechando su camuflaje con la arena, un polluelo se “escondió”, pero quedó justo entre huellas que había dejado un vehículo.

“Ese fue un momento donde puedes ver la vulnerabilidad de estos animales y te hace resaltar la importancia de la concientización y de poner normas para tratar de que la gente sea más consciente de las acciones que deben evitarse o regularse dentro de estos ambientes”, subrayó.

Traducir la ciencia para que tenga sentido

Paola Murrieta, licenciada en Ciencias Ambientales por la UABC, llegó a Pronatura Noroeste como practicante en 2017. Hoy es especialista temática en Educación para la Conservación y ha encontrado su vocación como puente entre la información científica y las personas.

Su interés nació en la infancia, al escuchar que una especie de tigre podría extinguirse en pocas décadas. Esa mezcla de asombro y tristeza la llevó a buscar una carrera que integrara ciencias naturales y sociales. 

“Si yo quiero realmente tener un impacto en las personas, porque los problemas ambientales son, en su mayoría, causados por acciones humanas, quiero hacer algo que se enfoque más en ayudar a la naturaleza, pero también ayudar a la sociedad, ahí encontré la carrera de Ciencias Ambientales y que era esta combinación entre ciencias más exactas, como biología y química, combinada con ciencias sociales”, explicó.

En su trabajo diseña materiales didácticos, acompaña comunidades y traduce información técnica para adaptarlos a públicos diversos. 

“A lo mejor no estoy haciendo trabajo de investigación, pero con esto de los materiales, trabajos didácticos o de difusión, tengo que manejar información científica, y me gusta mucho tomar este papel de ser el puente entre la información muy técnica de investigadores y las comunidades a las que le estamos intentando de comunicar el mensaje”, manifestó.

Ciencia con impacto humano

Aunque no toda la ciencia ocurre en espacios académicos, su valor es igual de profundo. Desde la observación, la educación y la comunicación, Samantha y Paola hacen ciencia, despiertan la curiosidad entre quienes las escuchan y ayudan en la construcción de la conciencia colectiva. 

En este Día Mundial de la Mujer y la Niña en la Ciencia, súmate a impulsar vocaciones científicas con impacto social y ambiental. Comparte estas historias, apoya nuestro trabajo y ayúdanos a que más niñas y jóvenes encuentren en la ciencia una forma de cuidar nuestro presente y futuro.

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