El suelo sostiene nuestra alimentación, biodiversidad y salud, por eso cada 7 de julio celebramos su conservación.
¿Te has puesto a pensar qué hay debajo de tus pies? Y no hablamos de tuberías, sino de algo mucho más poderoso y vital: la tierra. No esa que se sacude cuando limpias tus zapatos, sino el suelo que nos sostiene, que alimenta a millones de personas y que guarda más vida de la que imaginamos.
Cada 7 de julio se celebra el Día de la Conservación del Suelo, en honor al científico Hugh Hammond Bennett, quien dedicó su vida a demostrar que sin suelos sanos no hay comida, ni salud, ni futuro. La FAO (la agencia de la ONU para la Alimentación y la Agricultura) señala que el suelo alberga más del 25% de toda la biodiversidad del planeta.
Sin embargo, aunque es un recurso vital, lo estamos perdiendo. La erosión, la deforestación, los fertilizantes químicos y el crecimiento urbano están acabando con su capacidad de darnos alimento y protegernos del cambio climático.
En México, un ejemplo destacado es Bahía Magdalena, en Baja California Sur, donde ya se implementan acciones concretas de conservación. Desde Pronatura Noroeste, y en colaboración con comunidades locales, hemos logrado proteger un total de 4,782 hectáreas de ecosistemas costeros mediante la creación de reservas privadas de conservación. Este esfuerzo refleja un modelo exitoso de trabajo comunitario y compromiso a largo plazo con la protección de hábitats estratégicos.
¿Qué significa eso? Buscamos proteger y mejorar la salud del principal complejo de humedales de la península de Baja California. Compuesto por más de 40 humedales, cuenta con un bosque de mangle de unas 22,000 hectáreas y es el refugio de aves como:
- El ganso de collar (Branta bernicla nigricans)
- El picopando canelo (Limosa fedoa)
- El pelícano café (Pelecanus occidentalis)
- El zarapito pico largo (Numenius americanus)
- El playero occidental (Calidris mauri)
- El aguililla rojinegra (Parabuteo unicinctus)
- El halcón peregrino (Falco peregrinus)
- El búho cornudo grande (Bubo virginianus).
Hoy más que nunca necesitamos recuperar la relación con la tierra. Porque un suelo sano es sinónimo de comida sana, aire limpio y comunidades fuertes.