Desde Pronatura Noroeste impulsamos una iniciativa de economía circular donde ocho mujeres del Golfo de Santa Clara convierten plásticos contaminantes en productos con valor ambiental, fortaleciendo la protección de la vaquita marina, el playero rojizo y el pejerrey así como el ecosistema costero en el Alto Golfo de California.
En Pronatura Noroeste estamos convencidos de que la conservación más sólida nace cuando las comunidades se apropian de las soluciones y en el Golfo de Santa Clara, Sonora, esa convicción cobra forma a través de las Mujeres de Playa de Cuidando al Playero Rojizo y al Pejerrey que ha hecho de la economía circular una herramienta para proteger su entorno y generar alternativas locales.
Desde 2016 acompañamos a las mujeres del Golfo de Santa Clara que integran este grupo, en actividades de conservación del hábitat, observación y monitoreo de aves, educación ambiental y limpieza de playas. Con el tiempo, la recolección de residuos plásticos se volvió una constante, al identificar cómo estos materiales terminan en el desierto, la playa y el mar, afectando directamente a la fauna del Alto Golfo de California.
Cómo evitar que esos residuos regresaran al ambiente se convirtió en uno de los principales retos de nuestro trabajo comunitario. La solución comenzó con la separación de plásticos reciclables (HDPE, LDPE y PP) y evolucionó hacia un proyecto más ambicioso: transformar la basura en objetos útiles y con sentido ambiental.
Innovación que conecta residuos, personas y propósito
Ese paso fue posible gracias al trabajo conjunto con Nawal ®, una empresa mexicana que desarrolla soluciones innovadoras para transformar residuos en productos con historia y con propósito. Desde marzo de 2024, esta empresa innovadora fundada por Rodrigo Guzmán y Héctor Acuña, se sumó como aliado estratégico, aportando tecnología, capacitación y acompañamiento continuo.
Con fondos de Conservation Nation, impulsamos la adquisición de una trituradora y una inyectora de plástico a microescala para el grupo de mujeres, adaptadas para un proceso manual y comunitario, fabricadas por Nawal ®. A partir de ahí, comenzaron a familiarizarse con todo el proceso que implica la separación, trituración, inyección de plástico, mantenimiento de máquinas y diseño de piezas.
“El objetivo es que los residuos que pueden ser reciclados no lleguen al ambiente, ya que aquí lo que hay es un tiradero a cielo abierto donde o se queman los residuos o eventualmente el mismo viento o la escasa lluvia que hay en el año termina llevando los residuos a la playa o al desierto”, explicó Adriana Hernández Álvarez, bióloga coordinadora de Pronatura Noroeste.
Productos con identidad del Alto Golfo de California
Hoy, los plásticos que antes contaminaban el ecosistema se convierten en macetas, peines y figuras con siluetas de especies emblemáticas de la región, como la vaquita marina, el pejerrey, el playero rojizo y las tortugas marinas. Cada pieza representa un doble valor porque reduce la contaminación y genera ingresos, al tiempo que comunica una historia de conservación.
Hasta ahora, se han recuperado 10 toneladas de redes fantasmas, además de 200 kilos de plástico reciclable directamente del entorno, 80 de ellos que se transformaron en peines y figuras. También se han reciclado 10 kilos de cápsulas de café de una marca reconocida para convertirlos en macetas.
Más allá del volumen, el impacto está en el cambio de hábitos, ya que, al conocer el proceso, ya algunas personas de la comunidad han comenzado a separar sus residuos desde casa. Con estas acciones hemos reforzado el vínculo entre conservación y comunidad.
“La idea es fomentar la separación de residuos desde casa, porque no hay un mejor momento para recuperar un plástico que en cuanto lo terminas de ocupar”, subrayó Hernández Álvarez.
Mujeres que educan y cuidan el territorio
Además del reciclaje, las Mujeres de Playa realizan actividades de educación ambiental en escuelas y eventos comunitarios, donde explican la problemática de los residuos, el impacto de las redes fantasma y la importancia de proteger las especies del Alto Golfo de California.
Aunque el proyecto se encuentra en una etapa inicial y enfrenta retos, como contar con un espacio adecuado para el reciclaje y la elaboración de piezas, el objetivo es que las mujeres consoliden su propia marca, desarrollen nuevos productos y fortalezcan una iniciativa de economía circular nacida desde la comunidad.
En Pronatura Noroeste creemos que estas alianzas demuestran que la conservación no solo protege la biodiversidad, sino que también genera oportunidades, empodera a las mujeres y construye un futuro más sostenible para el Alto Golfo de California.