En colaboración con Terra Peninsular y South Sound Bird Alliance instalamos una nueva estación de radiotelemetría en San Quintín y avanzamos hacia una segunda en Laguna Figueroa, para extender el monitoreo de aves playeras y generar información que contribuya a su conservación.
Seguir el vuelo de un ave migratoria permite conocer mucho más que su destino. Saber dónde se detiene, cuánto tiempo permanece en un sitio o qué rutas utiliza nos ayuda a entender de qué lugares depende a lo largo de su ciclo de vida y aporta información para orientar acciones de conservación.
Esa es una tarea que cobra especial relevancia este 6 de septiembre, cuando se conmemora el Día Mundial de las Aves Playeras y se pone en valor la importancia de proteger a estas especies en conjunto con los hábitats que necesitan.
Con ese propósito, en Pronatura Noroeste colaboramos con Terra Peninsular y South Sound Bird Alliance para ampliar la red Motus en Baja California. El 20 de agosto concluimos la instalación de una nueva estación de radiotelemetría en San Quintín, en Punta Mazo, y tenemos prevista una segunda en el sistema estuarino Laguna Figueroa.
La nueva estación responde a la necesidad de mejorar la capacidad para detectar aves marcadas en uno de los humedales más importantes de Baja California.
Luis Abraham Aguilar Nuño, quien es nuestro técnico de campo, explicó que durante otoño e invierno, San Quintín recibe numerosas aves playeras y acuáticas, mientras que las playas de Punta Mazo son utilizadas para la anidación del chorlo nevado (Anarhynchus nivosus), una de las especies cuyo seguimiento impulsamos junto con Terra Peninsular.
“Es un ecosistema muy importante. Ya se contaba con una estación ahí, pero estaba del otro lado de la playa, entonces las detecciones no eran muy buenas. Esta nueva estación sí queda frente a la playa donde anidan los chorlos, por eso se tomó la decisión de moverla de la laguna al hotel Santa María, para poder cubrir de mejor manera la zona de anidación”, expuso.
Una red que sigue individuos en movimiento
Motus Wildlife Tracking System es una red internacional de investigación colaborativa que utiliza radiotelemetría automatizada para estudiar los movimientos y el comportamiento de animales pequeños, principalmente aves, murciélagos e insectos.
Su funcionamiento parte de una idea sencilla: investigadores colocan pequeños transmisores que emiten señales únicas en los animales que estudian. Cuando uno de ellos pasa dentro del alcance de una estación Motus, sus antenas pueden detectar la señal y registrar información como el momento de la detección, la intensidad de la señal y la antena que la recibió.
Con estos datos es posible obtener información sobre el comportamiento, los tiempos, la dirección y la velocidad de sus movimientos.
Actualmente, la red reporta 2,055 estaciones, 402 especies y 50,932 animales etiquetados. Esta infraestructura compartida permite que una estación instalada para atender una necesidad local pueda registrar también animales marcados por otros proyectos, incluso a miles de kilómetros de distancia.
Desde el chorlo nevado hasta grandes viajeros
En Pronatura Noroeste hemos concentrado buena parte de nuestros esfuerzos de radiotelemetría en aves playeras. Además del chorlo nevado, trabajamos con especies migratorias como el playero rojizo del Pacífico (Calidris canutus) y el costurero de pico corto (Limnodromus griseus caurinus).
Las diferencias entre estas especies también hacen relevante contar con una red cada vez más extensa. Algunas recorren grandes distancias durante sus migraciones y dependen de distintos humedales, playas y zonas costeras a lo largo de sus rutas.
“Una vez instalando una estación, estás contribuyendo a toda la red de todos los investigadores que estén marcando individuos”, subrayó Aguilar Nuño.
Actualmente, la península de Baja California cuenta con 13 estaciones Motus, cuya instalación ha contado, en su mayoría, con la participación de Pronatura Noroeste. Esta red de monitoreo continuará fortaleciéndose con la incorporación de nuevas estaciones previstas en Laguna Figueroa y en el campus El Sauzal de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), en Ensenada.
Colaborar para llegar más lejos
La estación de San Quintín también cuenta una historia que es importante: la de varias organizaciones que compartían un mismo objetivo, pero necesitaban unir capacidades para alcanzarlo.
Con Terra Peninsular habíamos explorado desde tiempo atrás la posibilidad de colaborar en la ampliación de la red. Paralelamente, existía comunicación con South Sound Bird Alliance. La coincidencia de intereses permitió articular recursos, materiales, conocimiento técnico y trabajo de campo para concretar no una, sino dos nuevas estaciones.
A esta colaboración se incorporan además actores académicos y particulares. En San Quintín, el hotel Santa María facilitó el espacio para colocar el equipo, mientras que la instalación prevista en Ensenada abre oportunidades de colaboración con la UABC.
“Es un ejemplo claro de que colaborando se pueden hacer más cosas que de manera individual, porque todos teníamos interés de poner una estación, pero a ninguno nos ajustaba lo que teníamos, y juntándolo todo pudimos instalar dos, entonces fue ganar-ganar para todos”, manifestó Aguilar Nuño.
Esa lógica colaborativa es también la esencia de Motus. Una antena instalada frente a una playa de San Quintín puede aportar información para entender lo que sucede localmente, pero también convertirse en un punto dentro de una red mucho mayor.
Conocer sus rutas es también una forma de protegerlas. Cada dato nos ayuda a identificar los sitios que las aves necesitan para descansar, alimentarse, reproducirse y continuar su viaje.
En Pronatura Noroeste trabajamos para que la ciencia se traduzca en acciones de conservación. Tú también puedes sumarte a estos esfuerzos: conoce los proyectos que impulsamos, comparte las historias detrás de ellos y contribuye a fortalecer la conservación de los ecosistemas de los que dependen las aves playeras del noroeste de México.