En Pronatura Noroeste acompañamos a nueve cooperativas de la Fedecoop en este proyecto que ha transformado la pesquería del verdillo con mejoras en calidad, manejo y comercialización que han multiplicado su valor, fortaleciendo la economía de los pescadores
En Pronatura Noroeste hemos acompañado, desde 2018, el avance del Proyecto de Mejora Pesquera (FIP) del verdillo (Paralabrax nebulifer) en el Pacífico de Baja California Sur. Hoy, este proceso se ha convertido en un ejemplo de cómo la organización y la innovación pueden abrir nuevas oportunidades económicas para comunidades pesqueras que enfrentan mercados inciertos y recursos cada vez más presionados.
Nuestra Coordinadora de Pesca Sostenible, Laura Elizabeth Ibarra García, destacó que el FIP es impulsado directamente por nueve cooperativas de la Federación Regional de Sociedades Cooperativas de la Industria Pesquera Baja California (Fedecoop), un proyecto que nació como alternativa a pesquerías de alto valor como la langosta y el abulón que en los últimos años han enfrentado mucha incertidumbre por descenso en las capturas o inestabilidad en la comercialización.
“El verdillo es un pez con alto potencial comercial, ya que cuenta con características que lo hacen atractivo como producto: su disponibilidad en buen volumen, su calidad y su versatilidad de aprovechamiento. Estas cualidades motivaron el interés por agregarle mayor valor y dar un mejor uso al recurso, lo que impulsó la iniciativa de conformar un FIP con el objetivo de llevar la pesquería hacia un estado sostenible”, explicó.
Calidad que transforma el valor del verdillo
Las cooperativas que participan en el FIP han trabajado durante muchos años, contando con la colaboración de múltiples organizaciones de la sociedad civil, para elevar los estándares y obtener un producto de alta calidad.
El proceso es el siguiente:
- Captura con carnada mediante una trampa altamente selectiva que garantiza sólo la pesca de tallas grandes.
- Sacrificio con la técnica japonesa Ikejime para que el pez no sufra, lo que permite eliminar las toxinas que pueden echar a perder el producto.
- Enhielado inmediatamente en la embarcación para su conservación.
- Transporte a la planta procesadora para el fileteo.
“En la planta procesadora de la cooperativa Punta Abreojos tienen todo bien estandarizado para producir filete empacado al vacío. Lo venden fresco entero, pero también tienen la capacidad de producir un filete de buena calidad empacado al vacío con todo un proceso muy fuerte”, enfatizó Laura Ibarra.
Manejo sostenible y transparencia para abrir mercados
Pero calidad sin sostenibilidad no es un camino posible. Por ello, hemos trabajado de la mano con IMIPAS (Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables) y expertos en ciencia pesquera para evaluar poblaciones, ajustar trampas para capturar tallas mayores, revisar temporadas y establecer límites de captura acordados con las cooperativas.
“Estas cooperativas son muy conscientes de que no vale la pena sacar muchísimo volumen si no tienen dónde venderlo y que se eche a perder, prefieren conservarlo en el agua”, subrayó.
En Pronatura Noroeste acompañamos el FIP de verdillo con la coordinación de acciones, implementación de metodologías de análisis de vanguardia, implementación de un sistema de trazabilidad desde el mar hasta el cliente final, sistema de monitoreo pesquero digital, seguimiento del plan de trabajo y registro de avances en la plataforma Fishery Progress.
Esta es una plataforma web que permite a empresas, ONG y otros actores seguir y reportar el progreso de los Proyectos de Mejora Pesquera (FIP) a nivel mundial, ofreciendo transparencia y datos consistentes para mejorar la sostenibilidad de la pesca.
Esta transparencia ha facilitado alianzas comerciales y ha permitido que parte del producto ya entre a mercados nacionales y, en menor volumen, a Estados Unidos.
“El verdillo, con la calidad y los procesos de sostenibilidad que comento, se está vendiendo a un precio que es aproximadamente cuatro veces superior al de su valor en el mercado local”, dijo Ibarra García.
Los pescadores de las cooperativas que participan en el FIP, que son los principales beneficiarios, lo han notado y su mentalidad hoy es que ya no vale la pena capturar el verdillo de manera no sostenible si se lo van a pagar en 20 pesos por kilo o menos.
Hacia la certificación MSC: el siguiente gran paso
El siguiente gran paso es alcanzar la certificación internacional de pesquerías sostenibles del Marine Stewardship Council (MSC). La pesquería de verdillo a través de este FIP está muy cerca de cumplir el estándar, pero el reto inmediato es construir una estrategia financiera sostenible para cubrir los costos de certificación y recertificación.
Las cooperativas visualizan beneficios claros: mejor acceso a mercados, respaldo científico frente a eventuales restricciones comerciales y una reputación fortalecida como pesquería modelo.
“De pasar de ser un pescado de segunda que casi nadie quería, manejando mejor la calidad, como lo han hecho, cambia muchísimo y ya se maneja como un pescado de primera en calidad”, sostuvo nuestra coordinadora de Pesca Sostenible.
En Pronatura Noroeste seguiremos acompañando este proceso porque creemos en una pesca que fortalezca a las comunidades y cuide los ecosistemas.
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