La Laguna San Ignacio es hogar de tortugas marinas, halcones peregrinos, águilas y miles de aves acuáticas migratorias y costeras. Es además la última laguna sin desarrollar en el planeta en donde nacen las ballenas grises. La laguna es parte de un complejo de humedales costeros de 248 millas que incluye marismas de marea, llanos de sal, playas areno­sas y manglares. Este complejo de marismas es un tesoro mundial y uno de los sitios costeros del mundo de mayor significado biológico.

Nuestros principales logros en este frágil ecosistema han sido la protección a perpetuidad de 57,000 hectáreas, a través de la firma de 33 convenios de conservación. Estos convenios involucran el establecimiento de servidumbres ecológicas, la creación de fondos semilla para proyectos de inversión, la adquisición de tierras, la gestión de acuerdos de destino de terrenos nacionales, y de concesiones de Zona Federal Marítimo Terrestre. La meta final es conservar un total de 1 millón de hectáreas en esta región prioritaria.

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