Los humedales costeros de Sinaloa constituyen una de las zonas más importantes del Noroeste de México para la invernación y forrajeo de diversas especies de aves migratorias (anátidos y playeros). Ubicados en el corredor migratorio del Pacífico, sus planicies lodosas, islas, manglares, esteros y médanos sustentan una gran diversidad biológica, a tal grado que existen más de 300 especies de aves migratorias y residentes.

La falta de planeación en la zona costera ha producido impactos ambientales severos a los humedales de Sinaloa. Particularmente, las actividades relacionadas a la acuicultura del camarón han generado una impresionante pérdida de hábitat costero. Durante las décadas de los año 80’s y 90’s estas actividades crecieron exponencialmente sin regulación alguna.

Actualmente se han reducido drásticamente debido a problemas económicos y de enfermedades en el camarón. Su herencia puede ser observada hoy con la presencia de grandes extensiones de drenes y estanques abandonados.

Pronatura Noroeste AC pretende detener la degradación de las áreas que aún quedan en buen estado dentro de los humedales de Sinaloa y promover la recuperación de aquellas áreas abandonadas que una vez fueron de gran relevancia como hábitat de las aves migratorias y residentes. Una estrategia muy importante que estamos utilizando es el establecimiento de herramientas legales de conservación.

Hasta ahora se han logrado proteger 6,500 hectáreas de hábitat costero en la Península de Lucenilla (Ensenada de Pabellones) mediante el establecimiento de una servidumbre ecológica, ahí mismo se trabaja en un plan de manejo en el que sobresalen las acciones de rehabilitación de áreas afectadas por la acuicultura. También se está trabajando en la adquisición, protección legal y rehabilitación de más de 500 hectáreas en Bahía Santa María.

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