Con la finalidad de consolidar un grupo de trabajo para la implementación del Proyecto de Mejora Pesquera de Pulpo (FIP) en Bahía de los Ángeles, Pronatura Noroeste participó –con la comunidad, los grupos de pescadores, los permisionarios pesqueros, la Secretaría de Pesca y Acuacultura de Baja California, el Instituto Nacional de Pesca, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, y el Comité Estatal de Sanidad e Inocuidad Acuícola de Baja California–  en una reunión que se llevó a cabo el 28 de septiembre en dicha comunidad.

“Estamos en proceso de consolidar un grupo de trabajo que sea efectivo para la toma de decisiones para el mejoramiento de la pesquería de Pulpo en beneficio de las familias de los pescadores a partir de que se realice una pesca responsable del Pulpo, ese es el objetivo”, comentó Christian Morales Portillo, Coordinador en sitio de Pronatura Noroeste.

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Buzos de Bahía de los Ángeles, integrantes del grupo de trabajo para el FIP de Pulpo:  Luis Navarro, Christian Morales Portillo, Héctor Urias, Francisco Urias, Jesús Zatarain y Oscar Quiñonez (de izquierda a derecha).

Este Proyecto de Mejora Pesquera de Pulpo sigue la metodología desarrollada por el Marine Stewarship Council, que se utiliza para evaluar pesquerías que están en un proceso de mejora o de certificación a través de tres principios: el estado de la población del recurso, el impacto de la pesquería en el ecosistema y la gobernanza.

Morales Portillo explicó respecto a estos criterios que el estado de la población se refiere al recurso que se evalúa, es decir partir de cuánto Pulpo hay disponible para establecer la estrategia de manejo a implementar.

El segundo criterio, consiste en evaluar la interacción de la actividad pesquera con el ecosistema. En ese sentido se hace especial énfasis en las artes y métodos de pesca, que en el caso de Pulpo se realiza mediante: trampa, buceo semiautónomo, y por bajamar o de orilla. “Hemos observado que la trampa captura más machos, si se pesca solamente con trampa probablemente se estaría extrayendo una gran cantidad de machos que harían inviable el proceso de reproducción. En cambio, al pescar sólo con buceo o por bajamar se extraen más hembras que pueden o no estar refugiadas –“encuevadas”– cuidando sus huevos durante la temporada reproductiva. Al bucear, en algunos casos se mueven piedras lo que puede impactar el hábitat porque no solamente se remueve el Pulpo si no que se modifica el refugio al que puede llegar otro ejemplar. Además de la extracción de especies, que comparten el hábitat y que en ocasiones tienen mayor valor comercial, pero que se encuentran en alguna categoría de protección como el Pepino de mar o la Madre perla”, describió el coordinador de sitio .

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Pescadores que utilizan trampa como arte de pesca para la extracción de Pulpo, Bahía de los Ángeles, Baja California. 

El tercer criterio, la gobernanza, es el proceso mediante el cual los pescadores, los manejadores, y organizaciones civiles, participan en diseñar, cumplir y hacer cumplir los acuerdos, medidas de manejo y reglas para el FIP lo que implica también las funciones del estado, como ver que los recursos se mantengan en un estado sostenible, que haya inspección y vigilancia, e instrumentos oficiales como los planes de manejo. Cada uno de estos principios tiene indicadores y según el estado en que se encuentran se califican con colores verde, amarillo o rojo. 

En este sentido el FIP “es un proceso que permite la suma de ideas, la cooperación para la toma de decisiones tanto en comunidad como con la colaboración de organizaciones civiles e instituciones de gobierno”, comentó Morales Portillo.

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Captura de Pulpo, Bahía de los Ángeles, Baja California. 

Además de atender el manejo de la pesquería, Morales Portillo apuntó que estos proyectos dan certeza al consumidor final de que el producto es de calidad para el consumo y que proviene de una pesca sostenible, resultado de una organización en comunidad que sigue prácticas responsables con el medio ambiente.

Actualmente, por disposición oficial, el Pulpo café (Octopus bimaculatus) y el Pulpo verde (Octopus hubbsorum) se encuentran en veda a partir de agosto y septiembre, respectivamente, y hasta el 30 de noviembre de cada año. Lo anterior se deriva de un acuerdo que surge en 2015 como una medida de manejo comunitario que contó con el respaldo de la autoridad –CONAPESCA–  y que fue formalizado en 2016. Esa medida será complemento de que otras que promueve la comunidad como el de limitar el número de trampas con las que opera cada embarcación, así como el establecimiento de refugios pesqueros, la rotación de zonas de pesca, y captura con base en la disponibilidad anual del recurso, por citar algunos ejemplos.

“Si se respeta la veda estás asegurando que va a haber progenie en las siguientes generaciones, y entonces se podrá seguir pescando… esta veda es importante porque lo que hace es proteger el periodo de reproducción del Pulpo”, concluyó Christian Morales Portillo.

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