En el Ejido Pueblo Nuevo (Durango) nacen los ríos Acaponeta y Baluarte, que cuenca abajo vierten sus aguas al corazón de Marismas Nacionales, un complejo de humedales de suma importancia para la biodiversidad y la pesca.

Esta gran extensión de tierra contiene los paisajes de las quebradas y barrancas del famoso Espinazo del Diablo, con bosques templados de pino-encino, selvas secas y bosques tropicales, y es hogar de aves como la Cotorra Serrana Occidental, que está en peligro de extinción y de la Chara Pinta, ave endémica del noroeste. En el 2012, alcanzamos un acuerdo histórico con este ejido para el establecimiento de una servidumbre ecológica que hoy figura como la más grande del país: 100,000 hectáreas destinadas para la conservación de la biodiversidad en la Sierra Madre Occidental, pulmón y fábrica de agua en el noroeste de México.

Con asesoría de Pronatura Noroeste, el Ejido Pueblo Nuevo desarrollará proyectos para la protección de bosques y la cosecha de agua, actividades necesarias para garantizar a largo plazo tanto la conservación biológica como las actividades económicas de la región. El acuerdo contempla la creación de un fondo semilla y pago por servicios ambientales a la comunidad para que se realicen acciones como monitoreo, vigilancia y reforestación.

La reserva ecológica Pueblo Nuevo en Durango es habitada por más de 250 especies de aves, 80% residentes permanentes y 20% migratorias.

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