El siglo XX vio la bonanza y esplendor del Río Colorado y al final, también su decadencia. Tras décadas de que el Delta del Río Colorado no fuera más que un lecho árido y arenoso, una estrategia novedosa para la recuperación de la salud del río está haciendo historia en el siglo XXI: la asignación de agua para uso ambiental, negociada entre México y Estados Unidos en lo que se conoce como “Acta 319”.

El Acta 319 es un acuerdo entre Estados Unidos y México firmado el 20 de noviembre del 2012, que define medidas de cooperación para el manejo del río. En ella se establecen nuevos criterios para definir una sequía, se identifican
proyectos de conservación de agua y se asignan 195 millones de metros cúbicos de agua para el ambiente y la restauración del río, a través de aportaciones iguales de México, E.U.A y
organizaciones de la sociedad civil. Estos flujos ambientales fueron denominados “Flujo Pulso” y “Flujo Base”.

Pronatura Noroeste ha sido un actor clave en la negociación e implementación del Acta 319 y la restauración del Delta del Río Colorado.

Enmarcado en los acuerdos del Acta 319, y en un evento sin precedentes en el mundo, el pasado 23 de marzo de 2014 se abrieron las compuertas de la Presa Morelos para iniciar la liberación del “Flujo Pulso” para la restauración del Delta del Río Colorado. Este fue el momento culminante de años de esfuerzo para el diseño de la mejor estrategia para aprovechar el acuerdo histórico entre México y Estados Unidos, que permitió el envío de agua para fines ambientales en una cuenca binacional.

El “Flujo Pulso” consistió en la liberación 130 millones de metros cúbicos durante 8 semanas (23 de marzo al 18 de mayo de 2014), dejando correr el río libremente hasta su conexión con las mareas del Golfo de California para revitalizar el ecosistema del delta. El “Flujo Base”, consistente en 65 millones de metros cúbicos en un periodo prolongado, mantendrá los proyectos de restauración y el hábitat creado por el Flujo Pulso.

Después de casi 70 años de interrupción, el Río Colorado volvió a vivir a lo largo de 160 kilómetros. Con esto, se espera favorecer la restauración de 1,000 hectáreas de hábitat a lo largo del río, y el beneficio a cientos de especies de aves y otros animales. Al abrirse las compuertas, no sólo fluyó el río de nuevo, sino que inició un proceso de regeneración del delta, lo que marca una nueva era en el manejo sustentable de esta importantísima cuenca binacional.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on Pinterest